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martes, 22 de noviembre de 2011

David, un indignado

David adoptó las injusticias de un país que no es el suyo.  O al menos, no en el DNI. En España desde 1998, este portugués de Matosinhos sufre por el paro de otros, por las hipotecas, por las deudas y por las dificultades de otros. David es, y lo asume sin vergüenza, un indignado.
No se pierde una asamblea, una concentración, una manifestación…todo por la Libertad, porque ellos “no nos representan”.
Ya le cuesta hablar en portugués y pensar como un portugués. Aquí se casó y tuvo hijos. Aquí vive, en Portugal sólo sobrevivía.
 ¿Volver? Tal vez un día. Por ahora, su fado (su destino) está en un país en el que, para David, tardará en sonar buen flamenco.






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